Sardinas asadas a la sal

SARDINAS ASADAS A LA SAL RECETA

Acabamos de entrar de pleno en el verano y con él llegan los días de playa (o piscina), los cucuruchos de helado, las barbacoas y, como no, las sardinadas al aire libre. Es uno de los recuerdos de los veranos mi infancia: ir a algún sitio con parrilla y disfrutar en familia de una cantidad ingente de sardinas asadas. ¡Qué sabrosas, madre mía!

Y es que hay que aprovechar ahora que las sardinas están es su mejor momento. Como os decía, a la parrilla y al aire libre quedan deliciosas y tiene un sabor especial, pero cocinarlas en casa da un poco más de pereza ya que huelen bastante y hay a quien le resulta muy desagradable (como es el caso de Mister Pimienta, que no puede ni verlas y menos aún olerlas). Así que imaginaos el panorama cuando el otro día desde OPercebeiro me mandaron un lote de pescados y mariscos gallegos, frescues frescues como dirían mis vecinos de Portugalete.  Mejillones, navajas, moelos (un tipo de almejas del que os hablaré más adelante....), y, entre tanto producto maravilloso directo de las rias baixas, unas sardinas. Si me seguís en Instagram, ya veríais en mis stories la calidad de todo lo que me mandaron...

Me imagino la cara de Mister P. cuando le mandé una foto por wathsapp de lo que me habían mandado, pobre... Parte de las sardinas las congelé para hacer una receta que también veréis dentro de unos días, pero el resto, aprovechando que ese día mi chico no comía en casa, las cociné al horno de una manera que evita en gran parte el olor de este rico pescado: sardinas asadas a la sal. Quedan muy muy ricas, justo en su punto y sin malos olores. Así que no me enrollo más: os digo los ingredientes y nos ponemos a cocinar.

SARDINAS ASADAS A LA SAL RECETA

  • Un kilo de sardinas bien frescas (sin eviscerar)
  • Un kilo de sal gorda
  • Un limón
  • Cuatro o cinco guindillas cayena

SARDINAS ASADAS A LA SAL RECETA

Extendemos la mitad de la sal sobre una bandeja apta para el horno. La aplanamos un poco con las manos y encima colocamos el limón, que habremos cortado en láminas muy finitas (yo he reservado unas láminas para colocar encima de la capa final de sal). Sobre el limón colocamos la sardinas, que tal y como especifico en los ingredientes,  dejaremos enteras, igual que si fuéramos hacerlas a la parrilla.

Repartimos por encima de la sardinas las guindillas. Podemos dejarlas enteras, de esa manera no darán más que un ligerísimo aroma, o trocearlas, para que las sardinas queden con un ligero toque picante. Echamos por encima de la sardinas el resto de la sal y encima del todo colocamos las tres láminas de limón que hemos reservado (es más que nada para que la hora de llevarlas a la mesa quede una bandeja un poco más decorativa).

Metemos en el horno, que tendremos precalentado a 200° con calor arriba y abajo, y hornearemos entre 15 y 20 minutos, dependiendo del tamaño de nuestra sardinas. Como veis en las fotos, las mías eran bastante grandes, así que yo las he tenido 20 minutos en el horno. Pasado este tiempo, sacamos la fuente del horno y con ayuda de una cuchara retiramos la capa superior de sal. Servimos nuestra sardinas recién salidas del horno y ¡a disfrutar!.

SARDINAS ASADAS A LA SAL RECETA

Algunos consejos:
  • Antes de que me preguntéis: no, las sardina no quedan saladas en exceso así cocinadas. Una vez servidas, al igual que hacemos con las sardinas cocinadas a la parrilla, se les retira la piel (y con ella el exceso de sal) y la carne se queda con el punto justo de sal.
  • Cuando hago las sardinas así al horno no las eviscero (al igual que no lo hago cuando las hago a la brasa o a la parrilla). Una vez cocinadas es muy fácil retirar los lomos y disfrutar de la carne de este rico pescado azul. Pero si preferís, podéis cocinarlas ya limpias, sin problema.
  • Las sardinas que me mandaron desde OPercebeiro eran muy grandes: si vosotros tenéis sardinas más pequeñas tenedlas menos tiempo en el horno para que no se os pasen.
  • Ya sabéis que el picante es mi debilidad y que le pongo un toque alegre a todo. Pero si a vosotros no os gusta, no le pongáis cayena.

Las sardinas así cocinadas quedan muy muy ricas y, además, evitamos en gran parte el olor (para alguno desagradable) que producen al cocinarlas. El punto de cocción queda perfecto y, si son sardinas bien frescas como las que me mandaron a mi desde OPercebeiro, os aseguro que os marcáis un platazo de lujo. Si hacéis esta receta, mandadme una foto para que pueda ver lo rica que os queda, me hace mucha ilusión que preparéis las recetas del blog. Por último, os recuerdo que podéis seguir el blog en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube, tenéis los enlace aquí mismo a la derecha. ¡Hasta la próxima receta!

Comentarios

  1. Mmmmm asadas forever and ever!!! Sí señor, sin olores y sin fritangueo :)

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  2. Hola, hoy tu receta huele a verano !! Me encantan las sardinas y ahora es la mejor época para consumirlas. NUnca las he hecho de esta forma y me parece genial. Un beso

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  3. Tienen una pinta deliciosa, me apunto la receta. Besos

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